Pere Cervantes

No nos dejan ser niños – Pere Cervantes

No nos dejan ser niñosEdiciones B (2014)

Colección: NB La Trama

Edición en papel: 304 páginas

Otros formatos: E-Book, Kindle

SINOPSIS DEL EDITOR: Ciudadela, Menorca. Cuando María Médem se reincorpora a su puesto de agente de la comisaría local tras una baja maternal, aparecen en la isla dos sexagenarias asesinadas. En el domicilio donde se descubren los cuerpos se dan tres coincidencias: un fuerte olor a algo parecido a la hierbabuena, una misma canción de Raphael reproduciéndose una y otra vez en el ordenador y un orden estricto en todas las estancias. El pasado de la protagonista como integrante del grupo de Homicidios de Barcelona es razón suficiente para que le encarguen una investigación que se presenta compleja. Compatibilizar sus obligaciones de madre con su trabajo, a pesar de las ausencias intermitentes de su marido por exigencias laborales, incluso la turbadora presencia del enigmático Roberto Rial, responsable de la unidad de Homicidios de la central en Madrid, no son ni de lejos la principal preocupación de María. Su verdadero problema tiene nombre y apellido: Amparo García, su suegra. Dormir varios días al mes con medio lecho vacío, trabajar en una comisaría repleta de tipos insensibles y tener un bebé del que ocuparse, pueden convertir la vida en un infierno. Pero tener que vérselas con una suegra insoportable que incluso podría ser una asesina de ancianas, es algo definitivamente peor.

Pues resulta que, gracias a Pere Cervantes (Barcelona, 1971), acabo de descubrir que estaba leyendo lo que se conoce como “femicrime”, un tipo de novela negra en el que predomina la presencia de mujeres ya sea como autoras o como personajes, caso éste último de “No nos dejan ser niños”. Me alegra saberlo, aunque ya antes había leído a alguna autora nórdica de la que no viene al caso hablar aquí. Cada cosa en su sitio. Pero el mejor descubrimiento ha sido el propio Pere Cervantes, a quien -debo confesar humildemente- no conocía.

“No nos dejan ser niños” es una buenísima novela, perfectamente construída , con un nivel de intriga que no decae en ningún momento y que lleva al lector a pasar las páginas sin respirar.

Tiene una estructura clásica, con tres partes que corresponden a planteamiento, nudo y desenlace (Veni, Vidi, Vici, se titulan). Pero además, Pere Cervantes alterna diferentes perspectivas narrativas con lo que consigue dar a su novela un toque ágil y dinámico que engancha. María Médem, la protagonista, es una policía que investiga una serie de asesinatos ocurridos en la isla de Menorca y que se presentan como aparentes suicidios. Casi toda la novela está narrada en primera persona por la propia María, lo que constituye un indudable acierto por parte del autor. En su relato, María refleja perfectamente el universo típico de las mujeres (que trabajan, son madres, esposas, amantes) en el que todo gira y está presente a la vez. Justo lo contrario de los “compartimentos estancos” más propios del carácter masculino. Así que, sí, estamos ante un “femicrime” pero con un gran sentido de la realidad. Y hay más mujeres: sospechosas, víctimas, vecinas, suegra… Pero contamos también  con algunos capítulos en el que un narrador omnisciente nos habla de personajes importantes (Roberto Rial, Bruno Parra) a los que esa tercera persona sitúa, de manera muy acertada, a una cierta distancia de la protagonista. Y tenemos también otra voz, inquietante, que nos habla -en cursiva- desde el punto de vista de la asesina en serie.

El desarrollo de las investigaciones policiales se relata con el rigor y la minuciosidad propios de quien, como Cervantes, conoce profesionalmente ese mundo y hace que la lectura sea apasionante: informes forenses, criminólogos expertos en perfiles de asesinos, especialistas en delitos informáticos y redes sociales…

Al lado de la trama principal, tenemos también otras secundarias no menos interesantes: la de un matrimonio en punto muerto, la del reencuentro con un antiguo amor, la de una víctima de abuso sexual en la infancia o la de una mujer que se enfrenta a una terrible enfermedad.

En definitiva, una magnífica novela negra que además tiene el acierto de transcurrir en una isla española (Menorca) en vez de en una nórdica de nombre impronunciable.

Esperemos que vuelva pronto María Médem.