Bilbao

El patio inglés – Gonzalo Garrido

El patio inglesEditorial : Alrevés (2014)

Colección: Literaria

Edición en papel: 157 páginas

Otros formatos: —

SINOPSIS DEL EDITOR: La nueva novela de Gonzalo Garrido es una historia íntima y universal sobre la vida, el desencanto y el dolor. El autor de Las flores de Baudelaire centra su atención en los conflictos familiares, en lo injusto de algunos planteamientos de nuestra sociedad, en la dificultad para afrontar nuestro propio destino. El protagonista, Pablo, es un joven de los años ochenta que ha comenzado Derecho y que vive con su familia en un piso que da a un patio inglés. Los fines de semana sale con sus amigos a emborracharse, ha tenido alguna novia y forma parte de un círculo literario que le ha permitido publicar un artículo bastante polémico en un periódico. Sus padres le notan distante, apático y a vueltas con el mundo, una actitud común en la gran mayoría de los adolescentes. Sin embargo, un día, ante el asombro e incomprensión de sus progenitores, abre la ventana del comedor y se lanza al vacío. El patio inglés combina dos monólogos interiores —padre e hijo– que relatan una dura historia familiar, mezclando pensamientos íntimos, reproches mutuos, crítica social y búsqueda de respuestas. Esta novela se suma a una larga tradición literaria –como Carta al padre, de Kafka, o Demian, de Hermann Hesse–, donde las relaciones paternofiliales son causa de incomprensión permanente.

RESEÑA: Bilbao. Principios de los años ochenta. En la antesala de un quirófano, un hombre espera. Al otro lado de la puerta, los médicos luchan por salvar la vida de su hijo Pablo. El joven de dieciocho años, se ha tirado por la ventana de un tercer piso ante la mirada incrédula, atónita y horrorizada de sus padres. Mientras aguarda noticias, un padre abrumado se dirige a su hijo en un monólogo lento y desesperado con el que trata de encontrar las razones que han podido causar un acto tan atroz. Es un monólogo en voz muy baja, sin mayúsculas ni puntos, que recuerdan al de Cinco horas con Mario de Delibes; un conjunto de esas reflexiones que afloran en el momento de la verdad, teñidas de un inevitable sentimiento de culpa.

De Pablo, el hijo, sabemos lo que nos cuenta su padre y lo que nos dicen las páginas de su diario, cuyos extractos en cursiva van apareciendo intercalados en las páginas de la novela. Pablo tiene dieciocho años y estudia Derecho en la Universidad de Deusto. Es un joven infeliz e inseguro que no consigue adaptarse al entorno en el que le ha tocado vivir: obsesionado con las chicas, decepcionado con los amigos, con intereses intelectuales e inquietudes literarias que no logra canalizar. Su diario nos revela un estado emocional en el que actitudes y sentimientos opuestos se suceden sin solución, con el ritmo vertiginoso de una montaña rusa. Tan pronto anhela vivir una Aurea mediocritas (“las personas inteligentes prefieren una vida anónima”, nos dice en la página 20) como sueña con la gloria y escribe artículos de tinta político en El Correo, sin darse cuenta -en su juvenil inmadurez- que está siendo utilizado por adultos que sólo persiguen intereses espurios. Se debate también Pablo entre dos amores: Iratxe y Marta, sin ser capaz de llegar a una conclusión definitiva. Adora a su madre pero, al mismo tiempo, la desprecia. Y, con respecto a su padre, la maltrecha imagen que de él tenía como un hombre conformista, mediocre y cobarde, se hace añicos de forma irremisible tras un terrible descubrimiento con el que se topa de manera accidental.

Al lado de todo esto y mientras espera noticias, un hombre trata de averigua qué es lo que fue mal. En su monólogo catártico, el padre de Pablo repasa su vida, su matrimonio y sus conflictos existenciales. Nos habla de sus sacrificios y de sus renuncias, de ese miedo a perderlo todo que tiene una clase media sin nada a lo que asirse excepto su trabajo, repite los consejos que ha dado a su hijo y justifica las decisiones que ha tomado con respecto a su educación: sólo quería que Pablo tuviera una vida mejor que la que él tuvo.

La segunda novela de Gonzalo Garrido (Bilbao, 1963) supone un claro cambio de registro con respecto a la primera, Las flores de Baudelaire. El patio inglés es una crónica de la incomunicación absoluta entre un padre y un hijo. Pero es también la crónica de una ciudad -Bilbao- inmersa en una crisis social y económica que sufre el azote del terrorismo: “¡Qué pena! ¡Un pueblo con esas virtudes metido en el fango de la violencia!” nos dice en la página 47. El patio inglés es una novela intimista y reflexiva y, en cierta medida, un homenaje a la figura del padre; una novela dura, que no dejará a nadie indiferente y con la que Gonzalo Garrido se ha superado. Un texto imprescindible para quienes vivieron su madurez o su primera juventud en los años ochenta del pasado siglo.

SOBRE EL AUTOR: Gonzalo Garrido es escritor y consultor de comunicación. Promueve el encuentro literario #EBLS y escribe en su blog Literatura Basura. Su novela Las flores de Baudelaire fue finalista de la Semana Negra de Gijón. El patio inglés es su segunda novela.

Nota: El Camino de Ítaca agradece tanto al autor como a la Editorial Alrevés el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

Las flores de Baudelaire – Gonzalo Garrido

Las flores de BaudelaireEditorial: Alrevés (2012)

Colección: Narrativa (alrevés)

Edición en papel: 264 páginas

Otros formatos: E-Book, Kindle

SINOPSIS DEL EDITOR: Todos somos traidores en algún momento de nuestra vida. Bien lo sabe el protagonista de Las flores de Baudelaire, Alfredo Maldonado, un reputado fotógrafo en el Bilbao industrial de 1917 que se ve inmerso en una investigación sobre el brutal asesinato de la hija de una de las familias más ricas de la ciudad. Maldonado, un hombre desencantado y con una afición oscura, diseccionará con su humor ácido una sociedad indiferente a la tragedia de la Primera Guerra Mundial. El resultado de sus pesquisas lo llevará a descubrir una trama de complejos intereses familiares y financieros cuyo denominador común será el mal.

La primera novela de Gonzalo Garrido (Bilbao, 1963) gira en torno al asesinato de Anabel Krüger, una niña discapacitada perteneciente a una importante familia de la capital bilbaína. Un fotógrafo local, Alfredo Maldonado, aficionado a los toros y a retratar cadáveres, nos da cuenta en primera persona de sus investigaciones para dar con la identidad del asesino. Además de la historia de un crimen, Las flores de Baudelaire es también la crónica del Bilbao de 1917 y del florecimiento de la gran industria (naval y siderúrgica) y de la banca en la ciudad, a consecuencia de la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial. En medio de este esplendor económico, asistimos también al comienzo de los conflictos sociales derivados de la llegada masiva de inmigrantes que malviven en medio del hacinamiento y la miseria. Una situación de tensión que genera violencia y que contribuirá al auge de los movimientos nacionalistas. Garrido nos describe un Bilbao que ha dejado de ser una pequeña e idílica ciudad para convertirse en un emporio económico e industrial de incomparable pujanza. Es magnífica la ambientación, con escenarios clave en la vida de la ciudad: la Sociedad Bilbaína o la omnipresente Universidad de Deusto.

Las flores de Baudelairenos habla de la traición, gestada a lo largo de muchos años y alimentada por el poderoso deseo de la venganza. Todo ello en medio de una compleja trama de intereses económicos y familiares, en la que el mal se ha enquistado de forma irremediable.

El protagonista, Alfredo Maldonado, es un personaje construído al estilo de los detectives típicos del canon de la novela negra norteamericana: Carácter -en mi opinión- débil, con vocación de permanecer en segundo plano, con una vida personal desafortunada, que acaba involucrándose emocionalmente con un personaje directamente relacionado con la investigación y que no duda en traspasar -eso sí, ligeramente- ciertas barreras de la ética. Me ha parecido muy acertada la profesión que ha elegido Gonzalo Garrido para Maldonado: Ninguna actividad profesional le hubiera cuadrado mejor que la de fotógrafo, alguien a quien sobre todo le gusta observar y analizar la realidad a través de las fotografías que ha tomado.

En la novela predomina el texto sobre los diálogos pero existe el ritmo, que viene marcado por la brevedad de cada uno de los 64 capítulos. En mi opinión, uno de los aciertos más brillantes de la novela estriba en el tono narrativo. Gonzalo Garrido se ha trasladado a 1917 y escribe exactamente igul que lo haría un escritor de esa época. Y no es poco mérito. Cualquier lector sin información previa acerca del autor o del año de publicación, podría creer sin ningún problema que Las flores de Baudelaire fue escrita en la segunda década del siglo XX. Eso supone una capacidad de documentación más que notable, pero sobre todo un dominio de la técnica narrativa admirable. Por ello, recomendamos desde aquí su lectura con la seguridad de que no defraudará a nadie.

Las flores de Baudelaire fue galardonada con el Premio Lee Misterio 2012 a la novela mejor ambientada.