Narrativa Norteamericana

Perdida – Gillian Flynn

PerdidaEditorial: Random House (2013)

Colección: Roja y Negra

Edición en papel: 567 páginas

Otros formatos: Kindle

Título original: Gone Girl

SINOPSIS DEL EDITOR:En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, Nick insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es un asesino?

RESEÑA: Perdida comienza, efectivamente, cuando Amy Elliott desaparece de su casa en North Carthage (Missouri), pueblo de origen de su marido, Nick Dunne. Residen allí desde que, hace dos años, perdieron sus respectivos trabajos en Nueva York a causa de la crisis. La novela está narrada en primera persona, alternando el relato de Nick con los diarios y las reflexiones de Amy. Es una narración compleja pero muy fluída, con una trama apasionante y giros absolutamente inesperados, quizás demasiados, en mi opinión. La investigación policial conduce a que la posición de Nick se vaya haciendo cada vez más débil, hasta el punto de convertirle en el principal sospechoso.

Pero además de una buena novela policial, Perdida nos habla de muchos temas. Vemos los efectos de la crisis económica, que acaba con la vida profesional y el futuro de un matrimonio joven que acaba de empezar. Vemos también las grandes diferencias culturales y sociales entre la Costa Este y el Medio Oeste norteamericano, y las dificultades de adaptación de Amy a su nueva vida.

Perdida nos muestra también la capacidad de los medios de comunicación para adaptar la realidad a lo que la opinión pública desea oír y la necesidad de la policía de ofrecer resultados a esa misma opinión pública, aunque ello suponga falta de rigor en sus investigaciones.

Más enfocada al retrato psicológico que a la acción, Perdida es asimismo una historia sobre el lado más oscuro del matrimonio, aquel que gira sobre las expectativas no satisfechas que pueden llevar al amor a transformarse en odio. Amy Elliott culpa de esto a la idea del amor incondicional. Su opinión es justo la contraria: el amor debe tener términos y exigencias porque el amor sin condiciones es un amor sin disciplina y está, por tanto, abocado al fracaso. Esto lo dice un personaje con (poniéndolo en términos amables) una gran complejidad psicológica, que padeció en su infancia la injusta presión, según nos cuenta, que sufren los hijos únicos y que les lleva, por un lado,  a no poder decepcionar a los padres y, por otro, a disfrutar del poder casi omnímodo que tienen sobre ellos. Como es lógico, no quiero dar “spoilers”, pero el personaje de Amy es una montaña rusa de sorpresas. En cuanto a Nick Dunne, el chico en apariencia simple, el típico producto del Mid-West norteamericano, es un personaje que realiza, en el transcurso de la novela el auténtico “viaje del héroe”, de lo cual nos daremos cuenta justo al final, un final terriblemente inquietante…

Gillian Flynn (Kansas City, Missouri, 1971) es también autora de Heridas abiertas y La llamada del Kill Club

 

Télex desde Cuba – Rachel Kushner

Telex desde CubaEditorial: Libros del Asteroide (2011)

Colección : Libros del Asteroide

Edición en papel: 424 páginas

Título original: Telex from Cuba

La primera novela de Rachel Kushner (Eugene, Oregon, 1968) consiguió situar a su autora en el mapa de la literatura contemporánea norteamericana. De acuerdo con la reseña del editor, en loa años cincuenta la economía cubana está dominada por Estados Unidos, que ejerce un férreo control sobre las dos principales exportaciones del país: la producción de azúcar y el níquel. Las principales compañías norteamericanas están establecidas en la provincia de Oriente, donde la United Fruit Company posee 300,000 acres, la práctica totalidad de las tierras, a excepción de 100 acres que son propiedad del padre de Fidel y Raúl Castro. En las ciudades de Preston y Nicaro, el grupo de directivos estadounidenses llevan un estilo de vida colonial. Everly Lederer y KC Stites son dos niños que se han criado en ese paraíso de clima amable y naturaleza exuberante, rodeados de criados y sin apenas atisbar la situación real de la isla. Mientras tanto, en las montañas, un grupo de insurgentes liderados por Fidel Castro comienza a organizarse para llevar a cabo una revolución que acabará con la caída del dictador Batista, la expulsión de los norteamericanos de la isla y la nacionalización de la producción del azúcar y el níquel. A mismo tiempo, en La Habana, un oscuro traficante de armas francés coquetea con una bailarina de cabaret que le proporciona acceso a los cubanos más poderosos.

A través de estos personajes, Rachel Kushner nos ofrece una visión inédita  de un período de la historia contemporánea que marcó el fin de una época. Además de la atracción que Cuba ha ejercido siempre sobre escritores como Hemingway, Graham Green o García Márquez, en el caso de Kushner existen motivos familiares para situar allí su historia: su madre y sus tías crecieron allí pues su abuelo era ejecutivo de una de las minas de níquel.

La novela es una apasionante combinación de datos históricos -con un magnífico trabajo de documentación-, el fiel retrato de un paraíso corrupto y un conjunto de personajes sólidamente construidos. Con un ritmo cinematográfico, el relato alterna tres puntos de vista: el del niño KC Stites, cuyo padre dirige la United Fruit Co. en Preston; el de la niña Everly Lederer, hija del director de la mina de níquel de Nicaro y el del oscuro traficante La Mazière, un mercenario que acaba entrenando a los rebeldes. Además de ser una novela que nos narra la gestación de un cambio radical de sistema político, Télex desde Cuba es también una obra iniciática, en la que asistimos al despertar de unos niños a cuestiones como la diferencia de clases, de razas,  o de nacionalidades. KC Stites y Everly Lederer nos describen la sociedad adulta que les rodea con la mezcla de crudeza y comprensión que es propia de su edad.

Kushner ha sabido conjuntar perfectamente los planos psicológicos y políticos con una prosa elegante en la que se aprecia la influencia de Bolaño. Como ella misma ha declarado en una entrevista a Eduardo Lago para El País (07/06/2014), Los detectives salvajes fue para ella una auténtica revelación.

Télex desde Cuba ha recibido aclamación unánime de la crítica y fue finalista del National Book Award, entre otros premios.

Rachel Kushner vive en Los Angeles y de su segunda novela, Los lanzadores de llamas, daremos cuenta próximamente en El camino de Ítaca.

 

 

El Jilguero – Donna Tartt

El JilgueroEditorial Lumen (2014)

Edición en papel: 1152 páginas

Otros formatos: E-Book, Kindle

Título original: The Goldfinch

Premio Pulitzer 2014

Tercera novela de Donna Tartt (Greenwood, Mississippi, USA, 1963), que narra la peripecia vital del joven Theo Decker, un adolescente de trece años que vive en la ciudad de Nueva York con su madre. Desde la habitación de un hotel en Amsterdam y en primera persona, el protagonista inicia su narración diez años después, recordando el día en el que su madre muere al estallar una bomba terrorista en el Metropolitan Museum of Art que ambos visitan para refugiarse de una ocasional tormenta. En la confusión que sigue al atentado y a instancias de uno de los heridos, Theo Decker sustrae una pequeña tabla del maestro holandés del siglo XVII Carel Fabritius que representa un jilguero encadenado a un soporte de madera. Tartt nos habla de la fatalidad, de la casualidad que cambia para siempre nuestras vidas, del escaso o nulo control que la mayoría de las veces tenemos sobre nuestro destino y de la caprichosa concatenación de acontecimientos cotidianos que se combinan para cambiar nuestras vidas de manera radical. A partir de esa muerte repentina, nos adentramos en la lectura de una novela iniciática con tintes de thriller que refleja la soledad del adolescente en un mundo hostil.

Siguiendo la línea de Tartt, El Jilguero es una obra cuya gran extensión nos recuerda a las grandes novelas del siglo XIX que le han servido de modelo: Melville, Stevenson o Dostoievsky… Pero, sobre todo, Dickens. A este respecto, la autora ha declarado: “…si no quieres que se te derrumbe una novela… tan larga como las mías… no queda más remedio que ser un escritor de corte clásico…” Junto con un argumento perfectamente trabado que mantiene alerta nuestro interés en todo momento, la novela nos proporciona la descripción fotográfica de la realidad y la  dosis de crítica social (desestructuración familiar, falta de imbricación social, ausencia de lazos afectivos, terrorismo) necesarias para que pueda ser considerada como heredera directa de las grandes narraciones decimonónicas. Y en medio de todo, la idea del arte como la vía para elevarse sobre las miserias de la vida cotidiana.

Quizá en un guiño al estilo de los pintores holandeses cuyo cuadro da nombre a la novela, Donna Tartt recurre a una técnica detallista, minuciosa y profusa en detalles que contribuye a su propósito de transmitir la idea de la obsesión, del esfuerzo por recuperar lo que nunca volverá, de intentar volver atrás para determinar en qué momento se pudo evitar el cambio y la pérdida.

Hay también conexiones secretas en El Jilguero: Entre Nueva York y Amsterdam (Nueva York fue New Amsterdam), en las muertes violentas (la madre de Theo Decker y el pintor Carel Fabritius, que murió al estallar el polvorín de su ciudad, Delft)…  Y también algún detalle casi mágico como es el hecho de que el cuadro se salva dos veces de ser destruído por explosión -la misma causa- con casi cuatro siglos de diferencia. Tal vez sea una puerta a la esperanza que Donna Tartt nos señala.

Una gran novela de madurez y merecidísimo Premio Pulitzer 2014. La pena es que parece que vamos a tener que esperar un tiempo para la siguiente.