El viento y la sangre – M.A. West

El viento y la sangreEditorial: Navona (2013)

Colección: Navona Negra

Edición en papel: 144 páginas

Otros formatos: —

Título original: Wind and Blood (versión española y prólogo de Thalía Rodríguez y Alexis Ravelo)

SINOPSIS DEL EDITOR: Danny Morton viaja desde Chicago a Marksonville (Dakota del Sur) en busca de Lorna Moore, su viejo amor, de quien intenta obtener una nueva oportunidad. Piensa que en esta tares le ayudarán los veinte mil dólares que lleva en su maletín. Pero Morton ignora que Rudy Bambridge ha seguido el rastro de sangre que ha dejado tras de sí para hacerse con el dinero. Este es el arranque de una historia de alto voltaje en el que nada es lo que parece, escrita con la fría crudeza de los maestros del género.

RESEÑA: En Mayo de 2013, la editorial Navona publicó una novela perteneciente al género pulp que se presentó como rescatada del olvido por el escritor Alexis Ravelo quien, junto con Thalía Rodríguez, firmaba la traducción al castellano. En El viento y la sangre encontramos un relato perfecto de gánsteres de Chicago, sicarios, rubias cabareteras y localizaciones en anodinos puntos del Medio Oeste norteamericano; una magnífica novela de acción con violencia y sexo, tipos duros que sólo se comunican lo imprescindible (preferiblemente utilizando frases lapidarias llenas de sarcasmo) y malos con ese particular código de honor que tanto nos fascina a quienes nos gustan las historias de mafiosos. Un relato intenso, con capítulos cortos de bellísimos títulos y mucho ritmo narrativo.

Y, ahora, empieza el juego. Resulta que tiempo después de su publicación, el verdadero autor decide salir del armario y revelar su nombre: el mismísimo Alexis Ravelo. Desconcierto general, sonrisa de muchos e indignación de unos pocos (muy, pocos). ¿Qué es lo que quiso hacer Ravelo? ¿Cuáles fueron sus razones y propósitos? Lo ha explicado suficientemente en la prensa y en su blog, Ceremonias y también en una entrevista que tuvo la amabilidad de conceder a El Camino de Ítaca hace poco tiempo.

En primer lugar, quiso llevar a cabo un ejercicio de estilo: el de un escritor que, a pesar de no haber pisado los Estados Unidos en el momento de escribir la novela, domina el género con una perfección absoluta. La descripción de escenarios y personajes es magistral y lo puedo decir porque  conozco la zona, incluso -por increíble que parezca- la localidad de Peoria, en Illinois. El lenguaje austero y contenido que utiliza parece una traducción muy directa del inglés, con una cadencia y unos esquemas sintácticos que hacen del todo verosímil el pensar que el original se escribió en ese idioma. Y esto no es fácil, hay que saber mucho y escribir muy bien. Pero, además, el trabajo es completo. Ravelo creó una perfecta biografía de M.A.West haciéndole nacer en Cincinnati (Ohio) en 1923 y alumbró una espléndida bibliografía del autor con títulos tan sugerentes como Like a Deep and Blue Sleep, Sentimental Journey, Adam’s Heart, Too Slowly, Darling, o The Bambridge Course. En la contraportada de la primera edición -atención: pieza de colección- se incluyen extractos de reseñas laudatorias de revistas clásicas del género y algún crítico. Allí están las trampas que, por supuesto, eran muy difíciles de ver: La revista Spicy Detective había cerrado en diciembre de 1942, justo nueve años antes de que se “publicara” El viento y la sangre y el crítico que define a M.A. West como “un autor de gran calibre”, Kasper Gutman, no es otro que uno de los personajes de El halcón maltés.

En segundo lugar, con esta genial broma, Ravelo ha querido llamar la atención sobre la necesidad de mirar una obra literaria en sí misma y por sí misma, con independencia de las circunstancias del autor, librándola de las etiquetas promocionales y las casillas académicas. Como él mismo nos dijo: “intentaba provocar la reflexión acerca de la importancia o no de la personalidad, ese culto al autor que heredamos, creo, del Romanticismo. Digamos que quise volver a dar importancia al texto, que el libro primara sobre la personalidad del autor”.

Y a fe que lo ha conseguido.

Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) es también autor de La estrategia del pequinés (PremioDashiell Hammett 2013, entre otros), La última tumba (XVII Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra), Tres funerales para Eladio Monroy, La noche de piedra, Sólo los muertos, Los días de Mercurio, Los tipos duros no leen poesía y Morir despacio. Además, ha escrito varios relatos breves e infantiles.

Perdida – Gillian Flynn

PerdidaEditorial: Random House (2013)

Colección: Roja y Negra

Edición en papel: 567 páginas

Otros formatos: Kindle

Título original: Gone Girl

SINOPSIS DEL EDITOR:En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, Nick insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es un asesino?

RESEÑA: Perdida comienza, efectivamente, cuando Amy Elliott desaparece de su casa en North Carthage (Missouri), pueblo de origen de su marido, Nick Dunne. Residen allí desde que, hace dos años, perdieron sus respectivos trabajos en Nueva York a causa de la crisis. La novela está narrada en primera persona, alternando el relato de Nick con los diarios y las reflexiones de Amy. Es una narración compleja pero muy fluída, con una trama apasionante y giros absolutamente inesperados, quizás demasiados, en mi opinión. La investigación policial conduce a que la posición de Nick se vaya haciendo cada vez más débil, hasta el punto de convertirle en el principal sospechoso.

Pero además de una buena novela policial, Perdida nos habla de muchos temas. Vemos los efectos de la crisis económica, que acaba con la vida profesional y el futuro de un matrimonio joven que acaba de empezar. Vemos también las grandes diferencias culturales y sociales entre la Costa Este y el Medio Oeste norteamericano, y las dificultades de adaptación de Amy a su nueva vida.

Perdida nos muestra también la capacidad de los medios de comunicación para adaptar la realidad a lo que la opinión pública desea oír y la necesidad de la policía de ofrecer resultados a esa misma opinión pública, aunque ello suponga falta de rigor en sus investigaciones.

Más enfocada al retrato psicológico que a la acción, Perdida es asimismo una historia sobre el lado más oscuro del matrimonio, aquel que gira sobre las expectativas no satisfechas que pueden llevar al amor a transformarse en odio. Amy Elliott culpa de esto a la idea del amor incondicional. Su opinión es justo la contraria: el amor debe tener términos y exigencias porque el amor sin condiciones es un amor sin disciplina y está, por tanto, abocado al fracaso. Esto lo dice un personaje con (poniéndolo en términos amables) una gran complejidad psicológica, que padeció en su infancia la injusta presión, según nos cuenta, que sufren los hijos únicos y que les lleva, por un lado,  a no poder decepcionar a los padres y, por otro, a disfrutar del poder casi omnímodo que tienen sobre ellos. Como es lógico, no quiero dar “spoilers”, pero el personaje de Amy es una montaña rusa de sorpresas. En cuanto a Nick Dunne, el chico en apariencia simple, el típico producto del Mid-West norteamericano, es un personaje que realiza, en el transcurso de la novela el auténtico “viaje del héroe”, de lo cual nos daremos cuenta justo al final, un final terriblemente inquietante…

Gillian Flynn (Kansas City, Missouri, 1971) es también autora de Heridas abiertas y La llamada del Kill Club

 

El patio inglés – Gonzalo Garrido

El patio inglesEditorial : Alrevés (2014)

Colección: Literaria

Edición en papel: 157 páginas

Otros formatos: —

SINOPSIS DEL EDITOR: La nueva novela de Gonzalo Garrido es una historia íntima y universal sobre la vida, el desencanto y el dolor. El autor de Las flores de Baudelaire centra su atención en los conflictos familiares, en lo injusto de algunos planteamientos de nuestra sociedad, en la dificultad para afrontar nuestro propio destino. El protagonista, Pablo, es un joven de los años ochenta que ha comenzado Derecho y que vive con su familia en un piso que da a un patio inglés. Los fines de semana sale con sus amigos a emborracharse, ha tenido alguna novia y forma parte de un círculo literario que le ha permitido publicar un artículo bastante polémico en un periódico. Sus padres le notan distante, apático y a vueltas con el mundo, una actitud común en la gran mayoría de los adolescentes. Sin embargo, un día, ante el asombro e incomprensión de sus progenitores, abre la ventana del comedor y se lanza al vacío. El patio inglés combina dos monólogos interiores —padre e hijo– que relatan una dura historia familiar, mezclando pensamientos íntimos, reproches mutuos, crítica social y búsqueda de respuestas. Esta novela se suma a una larga tradición literaria –como Carta al padre, de Kafka, o Demian, de Hermann Hesse–, donde las relaciones paternofiliales son causa de incomprensión permanente.

RESEÑA: Bilbao. Principios de los años ochenta. En la antesala de un quirófano, un hombre espera. Al otro lado de la puerta, los médicos luchan por salvar la vida de su hijo Pablo. El joven de dieciocho años, se ha tirado por la ventana de un tercer piso ante la mirada incrédula, atónita y horrorizada de sus padres. Mientras aguarda noticias, un padre abrumado se dirige a su hijo en un monólogo lento y desesperado con el que trata de encontrar las razones que han podido causar un acto tan atroz. Es un monólogo en voz muy baja, sin mayúsculas ni puntos, que recuerdan al de Cinco horas con Mario de Delibes; un conjunto de esas reflexiones que afloran en el momento de la verdad, teñidas de un inevitable sentimiento de culpa.

De Pablo, el hijo, sabemos lo que nos cuenta su padre y lo que nos dicen las páginas de su diario, cuyos extractos en cursiva van apareciendo intercalados en las páginas de la novela. Pablo tiene dieciocho años y estudia Derecho en la Universidad de Deusto. Es un joven infeliz e inseguro que no consigue adaptarse al entorno en el que le ha tocado vivir: obsesionado con las chicas, decepcionado con los amigos, con intereses intelectuales e inquietudes literarias que no logra canalizar. Su diario nos revela un estado emocional en el que actitudes y sentimientos opuestos se suceden sin solución, con el ritmo vertiginoso de una montaña rusa. Tan pronto anhela vivir una Aurea mediocritas (“las personas inteligentes prefieren una vida anónima”, nos dice en la página 20) como sueña con la gloria y escribe artículos de tinta político en El Correo, sin darse cuenta -en su juvenil inmadurez- que está siendo utilizado por adultos que sólo persiguen intereses espurios. Se debate también Pablo entre dos amores: Iratxe y Marta, sin ser capaz de llegar a una conclusión definitiva. Adora a su madre pero, al mismo tiempo, la desprecia. Y, con respecto a su padre, la maltrecha imagen que de él tenía como un hombre conformista, mediocre y cobarde, se hace añicos de forma irremisible tras un terrible descubrimiento con el que se topa de manera accidental.

Al lado de todo esto y mientras espera noticias, un hombre trata de averigua qué es lo que fue mal. En su monólogo catártico, el padre de Pablo repasa su vida, su matrimonio y sus conflictos existenciales. Nos habla de sus sacrificios y de sus renuncias, de ese miedo a perderlo todo que tiene una clase media sin nada a lo que asirse excepto su trabajo, repite los consejos que ha dado a su hijo y justifica las decisiones que ha tomado con respecto a su educación: sólo quería que Pablo tuviera una vida mejor que la que él tuvo.

La segunda novela de Gonzalo Garrido (Bilbao, 1963) supone un claro cambio de registro con respecto a la primera, Las flores de Baudelaire. El patio inglés es una crónica de la incomunicación absoluta entre un padre y un hijo. Pero es también la crónica de una ciudad -Bilbao- inmersa en una crisis social y económica que sufre el azote del terrorismo: “¡Qué pena! ¡Un pueblo con esas virtudes metido en el fango de la violencia!” nos dice en la página 47. El patio inglés es una novela intimista y reflexiva y, en cierta medida, un homenaje a la figura del padre; una novela dura, que no dejará a nadie indiferente y con la que Gonzalo Garrido se ha superado. Un texto imprescindible para quienes vivieron su madurez o su primera juventud en los años ochenta del pasado siglo.

SOBRE EL AUTOR: Gonzalo Garrido es escritor y consultor de comunicación. Promueve el encuentro literario #EBLS y escribe en su blog Literatura Basura. Su novela Las flores de Baudelaire fue finalista de la Semana Negra de Gijón. El patio inglés es su segunda novela.

Nota: El Camino de Ítaca agradece tanto al autor como a la Editorial Alrevés el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

En caída libre – Rosa Ribas

En caída libreEditorial: Viceversa (2011)

Colección: Viceversa Negra

Edición en papel: 350 páginas

Otros formatos: —

SINOPSIS DEL EDITOR: Un accidente fortuito en el aeropuerto pone en alerta a la policía de Fráncfort. Algo extraño sucede en el mayor aeropuerto de carga del mundo y uno de los más transitados de Europa, y todo parece indicar que se trata de un turbio asunto de drogas. La comisaria Cornelia Weber-Tejedor, de padre alemán y madre gallega, se ofrece voluntaria para infiltrarse entre los más de 70.000 empleados que trabajan diariamente en este fascinante «enjambre» por donde cada mes circulan más de cinco millones de personas. Cornelia, que pasa por un momento personal delicado, adopta con ganas una nueva identidad que la aleja de su día a día, hasta que descubre que su vida está en peligro… 

La historia que nos narra Rosa Ribas (El Prat de Llobregat, 1963) nos recuerda con facilidad cualquier noticia que podemos leer en el periódico. Su protagonista, la comisaria Cornelia Weber-Tejedor, se infiltra en el equipo de limpiadoras del aeropuerto de Francfort con el fin de desmantelar una red dedicada al tráfico de drogas. A través de una trama muy ágil -aderezada con otras dos tramas paralelas- asistimos al desarrollo de las investigaciones y, sobre todo, a la evolución del personaje. Al comienzo de la novela, Weber-Tejedor es una comisaria que decide dejar de lado sus problemas personales para centrarse en su profesión. Pero no cuenta con que el camino que elige va a poner en peligro su objetividad. Desde el momento en el que entra a formar parte del equipo de limpiadoras del aeropuerto, empieza a preguntarse las razones que mueven a algunas de esas mujeres a formar parte de un entramado criminal. Y son unas razones muy poderosas: hijos enfermos, familias enteras en paro, estudios universitarios o profesionales imposibles de emprender por otra vía… La relación con sus compañeras y el obligado aislamiento al que tiene que someterse hacen que sus puntos de vista cambien y que experimente una cierta empatía con las personas a las que está investigando. Al mismo tiempo, sufre problemas de conciencia por tener que participar en la comisión de un delito -introducir la droga que llega en vuelos desde el extranjero- aunque sea, como se recuerda a sí misma varias veces, en aras de un fin superior. Mientras todo esto está ocurriendo, su vida personal está alterada por el fin de su matrimonio, por las relaciones con un amante que es también su subordinado y por la salud de su padre. Todas estas tensiones le llevan a buscar refugio en el alcohol.

En caída libre es una novela de acción, con situaciones de peligro y violencia muy bien contadas. Pero es, sobre todo, una novela de personajes: desde la protagonista hasta cada una de sus compañeras limpiadoras, de sus colegas de la policía y de los miembros de su propia familia. Y es también una novela en la que se habla de otro tema muy actual: la adaptación de inmigrantes de los más diversos orígenes (turcos, polacos, sudamericanos…) a la vida en Europa y el problema de identidad de sus hijos nacidos aquí que eligen -muchos de ellos- continuar considerándose extranjeros como un forma de defensa ante una sociedad que les es hostil. Como contrapunto, el tema de la solidaridad lo representan sus compañeros de la policía que ayudan a la comisaria a salir del callejón al que la investigación del caso le ha llevado.

Una novela cuya lectura recomiendo sin dudar: Interesante, entretenida, ágil y bien escrita.

Rosa Ribas es doctora en Filología Hispánica y reside desde hace veinte años en Francfort. Algunas de sus novelas: Entre dos aguas y Con anuncio (de la serie Cornelia Weber-Tejedor), El pintor de Flandes y La detective miope.

http://www.rosa-ribas.com

La verdad y otras mentiras – Sascha Arango

La verdad y otras mentirasEditorial: Seix Barral (2014)

Colección: Biblioteca Formentor

Edición en papel: 309 páginas

Otros formatos: E-Book, Kindle

Título original: Die Wahrheit Und Andere Lügen; Traductor: Carles Andreu

SINOPSIS DEL EDITOR: Henry Hayden parece un tipo extraordinario: escritor de fama internacional, las mujeres suspiran por él y vive felizmente casado con Martha. Una situación idílica que cambia el día que Betty, su amante y editora, le confiesa que está embarazada. Este ligero contratiempo pone a Henry en un aprieto: ha llegado el momento de contárselo todo a su mujer. ¿O quizá no? Mentiroso compulsivo, elabora enseguida un astuto plan, pero cometerá un error fatal que cambiará su perfecta vida y la de cuantos lo rodean. Una vez que empiezas a mentir, ya no hay vuelta atrás.

La primera novela del conocido guionista Sascha Arango (Berlín, 1969) nos habla de cómo una vida, en apariencia perfecta, puede estar construida sobre una gran mentira. Henry Hayden, el protagonista, es un atractivo escritor a quien las ventas de su libro han hecho millonario. Hayden disfruta de una idílica vida junto a su mujer Martha y su perro Poncho en una maravillosa casa de campo. Todo tan perfecto que hasta salen en las revistas como iconos de un estilo de vida con el que sueñan la mayoría de los mortales.

¿Sí? Pues no. La verdad es que Henry Hayden es un psicópata con un pasado muy, muy oscuro. Un encantador de serpientes egoísta, manipulador y narcisista,  con una capacidad fuera de lo común para percibir el peligro y reaccionar ante el mismo con gran astucia y brillantez. Y, claro, baja la guardia y acaba cometiendo un terrible error que supone el punto de no retorno. Ya nos lo dice el autor en la novela: “Como guardián de tu recuerdo, no puedes distraerte nunca.” Y esta es la condena que los personajes como Hayden han de soportar a perpetuidad: “No habrá para ti confesión ni olvido.”

A Sascha Arango le ha interesado siempre la psicología de la mentira. Como ha declarado recientemente: “Mentir es un acto creativo, requiere muchos recursos cerebrales” (ABC.es, 29/09/14), por ello “la mentira es la cuna de la ficción” (Íbid.)

Así, a partir de ese error fatal, el castillo de naipes de Hayden se viene abajo y nos adentramos en una trama de intriga vertiginosa, giros inesperados y lectura ágil y muy entretenida. El punto de vista narrativo es el del protagonista, Henry Hayden, y de él se sirve Arango para introducir pequeñas dosis de humor negro que encajan perfectamente en el personaje que, como buen psicópata, carece de empatía.

Con respecto a los demás personajes, merecen ser destacados el director de la editorial, Claus Moreany, que trabaja más bien poco y Betty Hansen, la editora y amante de Hayden, que no edita casi nada. También la secretaria, Honor Eisendraht, con aficiones esotéricas y el simple y mediocre policía Jenssen. Hay algunos personajes que, en mi opinión, podrían haber dado mucho más juego si se les hubiera dejado: Martha -una mujer fascinante-, Awner Blum -el policía jefe de Jenssen- y Gisbert Fasch -que podía haber hecho mucho daño a Hayden… Hay que mencionar también dos personajes pertenecientes al reino animal y que ocupan un lugar destacado: la comadreja que habita en la buhardilla -un trasunto de la conciencia de Hayden- y el perro Poncho, un hovawart negro que sabe muy bien quién es en realidad su amo.

Ha dicho Sascha Arango que la mentira es la cuna de la ficción. Y por ello, el escritor -sobre todo en una historia trepidante como es la que nos ocupa- ha de tener especial cuidado para que no le ocurra lo que a Henry Hayden: no se pueden descuidar los detalles. Además de haber observado algunas trampitas en la trama (como los innecesarios nudistas del acantilado) y algún deus ex machina (como la aparición de la cartera de Fasch en el coche de Hayden), leemos en la página 37 que la última novela de Martha tiene 54 capítulos y, sin embargo, en la página 54 se nos dice: “Martha subió antes de lo habitual para terminar el capítulo 24, que cerraba la novela…” También, en la página 15 leemos que la esperanza de concebir un hijo con su mujer es lo que había impedido que Hayden se esterilizase y luego, por dos veces, se nos dice que Hayden nunca había querido tener hijos (páginas 17 y 40). Y por último: si Obradin muere en la página 277 y en presencia de Hayden, ¿cómo es posible que reciba una postal un año después de la desaparición de Hayden (página 309). La verdad es que la mentira y la ficción son empeños harto difíciles…

Y la traducción de Carles Andreu, impecable.

Nota: Desde El Camino de Ítaca queremos agradecer a la Editorial Seix Barral el envío de un ejemplar de la obra para su lectura y reseña.

La pena máxima – Santiago Roncagliolo

La pena máximaEditorial: Alfaguara (2014)

Colección: Hispánica

Edición en papel: 392 páginas

Otros formatos: E-Book, Kindle

SINOPSIS DEL EDITOR: La tarde de ese viernes, Joaquín se había presentado en el archivo, con aspecto enfermo y pálido. Se había despedido con esas palabras: «Que te vaya bien. Todo saldrá bien». Al parecer, estaba equivocado. Nada había salido bien desde entonces. Lima 1978. Un hombre que porta una mochila sospechosa es perseguido por las calles de uno de los barrios más populares de la ciudad y asesinado a plena luz del día. Pero nadie ha visto nada. El asesino ha elegido el momento perfecto para cometer su crimen: la ciudad se halla en ese instante desierta y concentrada ante el televisor. La selección peruana se juega mucho en el Mundial de fútbol de Argentina. Ocho años después de la publicación de Abril rojo (Premio Alfaguara de novela 2006), su protagonista, Félix Chacaltana, se enfrenta a una nueva serie de crímenes. Estamos en un momento crucial para la historia de Perú. Con la operación Cóndor como telón de fondo, el país se esfuerza por salir de la oscuridad de la dictadura militar con la celebración de las primeras elecciones democráticas en mucho tiempo. Parece que también ha llegado el momento del cambio para Chacaltana, quien se debate entre la obediencia a una madre dominante y su amor por Cecilia, entre el reparo a salir de la protección que supone una vida ordenada y monótona, llena de reglas y procedimientos, y la lealtad a su amigo Joaquín. La pena máxima es un thriller absorbente en el que la política, el fútbol, la lucha por sobrevivir y la muerte se entrelazan con ritmo vibrante. La investigación llevará a Chacaltana a descubrir hasta dónde están dispuestas a llegar algunas personas para defender sus ideales y cómo, en realidad, en el juego de la vida lo peor no es sufrir una falta sino tener que ejecutarla. Esto puede transformarte para siempre.

Mientras tiene lugar la celebración del mundial de fútbol de 1978 en Argentina, Félix Chacaltana, un burócrata obsesionado por el cumplimiento de normas y procedimientos, se ve involucrado en la desaparición y muerte de su mejor amigo, Joaquín Calvo. A partir de un documento imposible de archivar, la vida ordenada de este funcionario se ve alterada sin remedio cuando su celo perfeccionista le lleva al descubrimiento de una verdad que nunca sospechó que pudiera existir. La misma obsesión por el orden que le mantiene alejado de la realidad es precisamente lo que le hará darse de bruces con ella. Es el tiempo de la Operación Cóndor, el terrorismo de estado que aglutinó a las dictaduras sudamericanas de la época para reprimir cualquier tipo de disidencia. El gobierno peruano mira para otro lado y permite que los servicios de inteligencia de Videla se introduzcan en su territorio para secuestrar, torturar y asesinar a opositores políticos argentinos refugiados en Perú. De paso, y dado que se van a celebrar muy pronto unas elecciones generales, sugiere a esos mismos servicios de inteligencia que procedan del mismo modo con determinados ciudadanos peruanos que le resultan molestos.

Todo ello, en medio del entusiasmo que suscita el campeonato mundial de fútbol, con un país paralizado durante la retransmisión de los partidos y una sociedad anestesiada a la que solo le importan los goles de su selección. Además de una novela negra (hay un asesinato y se investiga el crimen), La pena máxima es una novela política de la que se sirve Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) para hacer, como él mismo dice, “un corte de mangas al poder”. Hay en la novela bastantes elementos basados en la biografía personal del autor pues sus padres, militantes de izquierda, acogieron en su casa a muchos de estos disidentes refugiados. Los aspectos dramáticos están presentes, no solo en la terrible realidad que llegará a descubrir sino también en la oscura historia de personajes como el padre de su amigo desaparecido, un exiliado de la guerra civil española, o como su propio padre, un maltratador ya fallecido. Pero La pena máxima tiene también aspectos de comedia con momentos y situaciones hilarantes. Chacaltana es un personaje cuya ingenuidad resulta cómica, especialmente a medida que avanza en sus investigaciones. Ese finísimo sentido del humor peruano que hemos visto en Vargas Llosa o en Bryce Echenique está presente en toda la novela y se manifiesta sobre todo en la relación de Chacaltana con su madre, una viuda ultracatólica, controladora y posesiva, que le sigue tratando como a un menor de edad mientras el protagonista está introduciéndose en un proceloso mundo de militares de inteligencia, refugiados argentinos y militantes marxistas locales. También es muy divertida la relación que mantiene con su novia, Cecilia, o con su jefe, un sesentón cuya máxima ambición es trabajar lo menos posible.

El resultado final de la peripecia investigadora de Chacaltana supone su incorporación al mundo de los adultos: “…incluso él estaba dispuesto a refrenar sus ansias por llenar los formularios oficiales. Sí. Sin duda, había envejecido últimamente. Quizá eso era la madurez.”

Santiago Roncagliolo reside en Barcelona. Colabora con el diario El País y obtuvo el Premio Alfaguara de Novela 2006 por su obra Abril rojo.